miércoles, 16 de septiembre de 2020

Avenidas entre Carreras.


En el camino se ven los daños casi justificados debido a los efectos colaterales de injusticias sociales.
La noche va transformando las calles. 

Las calzadas abarrotados de negocios de lado y lado
el comercio aflora para los que viven de la venta de reparaciones para vehículos y sus repuestos para motocicletas y bicicletas mayormente

Al caer el sol estas no quedan en soledad como ocurriría en otros países
de estructuras arquitectónicas y su sombra entre ecos de sonidos escondidos 

Siguen igual de vivos pero hierve otro tipo de vida
empleados que salen de sus trabajos dando paso a 
sus otros habitantes jíbaros (dealers para los misters y gringas) y sus adictos a roca
, creepy, rueda y otros cócteles alucinógenos
putas y putitas
matronas retiradas vendiendo algunos dulces y pipas
La policía y sus patrulleros repasan los andenes y esquinas sin reparo.

Así uno se encuentra en plaza Botero, La Avenida Carabobo se une con la Avenida Bolívar que esconde entre ella los viejos días de gloria del barrio Prado.

Los trans, algunos ya se retiran habiendo hecho lo del día 
los que apenas llegan esperan levantar bandera lo más pronto posible con el primer machito de algún combo de barrio que le pida sus servicios 

La ciclo ruta en todo este recorrido se creería desierta pero no lo está
van y vienen de lado y lado los biciclistas con sus propias ciclas o prestada por el sistema 

De regreso a casa se me vienen imágenes de esos habitantes que
son la otredad bastarda de esta tierra y otras. 

Desde las torres de marfil es mejor escribir sobre ellas para narrar la historia que nadie quiere reconocer para no aceptar su emparentamiento. Y así seguirlos tratando desde el Patriarcado estatal hasta el vendedor que vive del diario como los nadies de Galeano. 


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